Con el inminente fin del curso escolar, el sector de la restauración colectiva continúa su actividad en las próximas semanas en las escuelas de verano, donde el servicio de comedor se consolida como un elemento clave tanto para la alimentación infantil como para la conciliación de miles de familias en España.
Los campamentos de verano son programas que se desarrollan tras el fin del curso escolar en diferentes formatos. Los que comienzan a finales de junio se realizan normalmente en los propios centros educativos, aprovechando las instalaciones. Posteriormente, durante los meses de julio, agosto y primeros días de septiembre, son otras entidades o asociaciones las que impulsan estas colonias, en muchos casos con formatos más inmersivos en entornos naturales y fuera del centro.
En todos los casos, el servicio de comedor sigue siendo un elemento clave, gestionado por empresas de restauración colectiva que garantizan una alimentación segura, equilibrada y adaptada a las necesidades de cada niño y niña.
“Las escuelas de verano son una extensión natural del curso escolar en términos de cuidado alimentario. Nuestro objetivo es garantizar que los niños y niñas sigan recibiendo una alimentación equilibrada, adaptada al calor y a sus necesidades específicas, mientras facilitamos la conciliación de las familias”, afirma señala Mario Agudo, portavoz de Food Service España.
Menús adaptados a cada necesidad
Los menús para las escuelas de verano se diseñan específicamente para responder a las altas temperaturas previstas a finales de junio y durante el verano. Se priorizan platos frescos, ligeros y de fácil digestión, ricos en alimentos hidratantes como frutas, verduras, ensaladas, gazpachos y proteínas magras. El objetivo es aportar la energía necesaria para las actividades diarias mientras se favorece el bienestar de los menores.
Además, todas las propuestas gastronómicas se adaptan a las características de cada niño y niña, considerando su edad, los requerimientos nutricionales para mantener la energía durante el día y, especialmente, posibles alergias o intolerancias. Según datos del sector, aproximadamente entre un 10% y un 12% de los menús en los comedores escolares incluyen dietas especiales para intolerantes, alergias o creencias religiosas y culturales.
“Dar respuesta a cada necesidad de forma individual y con calidad es uno de nuestros grandes compromisos. Contamos con equipos de nutricionistas y protocolos estrictos que permiten ofrecer menús seguros y adaptados sin comprometer el equilibrio nutricional ni la seguridad alimentaria”, añade Agudo.
Más allá de la nutrición: educación y hábitos saludables
El papel del comedor en las escuelas de verano va mucho más allá de la mera alimentación. También se integra en el proyecto educativo y lúdico. A través de actividades relacionadas con la alimentación, se fomenta la educación en hábitos saludables, el conocimiento de los alimentos y la importancia de una dieta equilibrada desde edades tempranas.
De este modo, el comedor se convierte en un espacio de aprendizaje y socialización, donde los niños y niñas refuerzan hábitos saludables en un entorno más distendido.
Las empresas de restauración colectiva, que sirven diariamente más de 1,5 millones de menús escolares en España, refuerzan así su papel esencial en la sociedad, contribuyendo a una alimentación saludable durante la infancia, además de apoyar la educación en hábitos de vida saludables y a la conciliación de las familias durante el periodo vacacional.




